Durante un tratamiento oncológico, la piel del rostro puede cambiar. Puede sentirse más seca, tirante o sensible, reaccionar a productos que antes se toleraban bien y mostrar un aspecto más apagado. A estos cambios físicos se suma algo muy personal: mirarse al espejo y no reconocerse exactamente como antes.
En Farmacia Soler sabemos que el cuidado facial durante la quimioterapia no consiste en seguir una rutina larga ni en intentar ocultar cada cambio. El objetivo es mucho más sencillo: mantener la piel confortable, proteger su barrera y, si apetece maquillarse, hacerlo con productos y gestos que respeten una piel más frágil.
MÊME encaja en este enfoque porque propone cuidados y maquillaje pensados para pieles sensibles y fragilizadas. En esta guía los incorporamos únicamente cuando responden a una necesidad concreta, no como una rutina obligatoria.
Importante: esta información es divulgativa y no sustituye las indicaciones del equipo de oncología. Si aparece una erupción nueva, dolor, inflamación intensa, ampollas, heridas, secreción o una reacción que progresa rápidamente, consulta con el equipo sanitario.
Algunos tratamientos contra el cáncer pueden alterar temporalmente la renovación celular y la función barrera de la piel.
Cuando esa barrera está más debilitada, la piel pierde agua con mayor facilidad y tolera peor el frío, el calor, la fricción o determinados cosméticos.
Por eso pueden aparecer sequedad o xerosis, tirantez, descamación, picor, enrojecimiento y una mayor sensibilidad.
No significa que todas las personas vayan a presentar los mismos cambios: dependen del tratamiento, de la dosis y de la respuesta individual.
Durante la radioterapia, si el rostro o una zona próxima forma parte del campo irradiado, las indicaciones del centro tienen prioridad. No apliques cosméticos ni maquillaje sobre esa zona antes de una sesión salvo que el equipo responsable lo haya autorizado.

Cuando la piel se vuelve reactiva, no es el mejor momento para estrenar una rutina compleja.
En general, conviene reducir pasos y centrarse en tres necesidades: limpieza suave, hidratación y fotoprotección.
También suele ser prudente evitar exfoliantes, retinoides, ácidos y otros activos potencialmente irritantes cuando la piel está sensibilizada, salvo indicación profesional.
La limpieza debe ser delicada. MÊME Gel Desmaquillante Fundente 3 en 1 está formulado para pieles fragilizadas, atópicas o reactivas y ojos sensibles. Su textura se transforma de gel a aceite y después a leche, permitiendo retirar maquillaje e impurezas con los dedos y sin necesidad de algodón.

Masajea suavemente el gel sobre la piel y los párpados secos hasta que se transforme en aceite; añade un poco de agua para emulsionar y aclara abundantemente con agua tibia.
Evita cepillos, esponjas ásperas y fricción intensa, y seca el rostro mediante pequeños toques.
Después de la limpieza, MÊME Crema Facial Hidratante Calmante puede utilizarse desde el inicio de los tratamientos y durante su duración.
El Vademécum recomienda aplicarla por la mañana y por la noche sobre rostro y cuello, insistiendo en las zonas más secas y sensibles.
Su textura nutritiva se absorbe con facilidad y también funciona como base de maquillaje.
Aplícala con movimientos suaves, sin masajear enérgicamente. Si un producto produce escozor persistente, suspende su uso y valora la situación con un profesional.
En momentos en los que apetece un cuidado complementario y la piel está íntegra, MÊME Mascarilla Facial Calmante Reconfortante puede utilizarse 1 o 2 veces por semana, dejándola actuar durante la noche, o como cuidado SOS durante 15 minutos.
El Vademécum desaconseja su uso durante el embarazo por el extracto de nenúfar de la fórmula.
La fotoprotección es especialmente importante cuando un tratamiento aumenta la sensibilidad al sol.
Busca un protector de amplio espectro UVA/UVB y SPF 50+, con una textura que toleres y puedas reaplicar.
Sombrero, sombra y ropa también forman parte de la protección.
Si existe una zona irradiada, sigue las recomendaciones específicas del centro sobre qué producto utilizar y cuándo aplicarlo.

En muchos casos, sí, siempre que la piel esté íntegra, no exista una reacción que requiera valoración y el equipo sanitario no haya indicado lo contrario.
Maquillarse no es una obligación: puede ser simplemente una herramienta para recuperar gestos cotidianos y sentirse más cómoda con la propia imagen.
La clave está en utilizar pocos productos, aplicarlos sin fricción y retirarlos con suavidad al final del día.
Si quieres unificar el tono sin recurrir a un maquillaje pesado, la gama MÊME BB Cream con Color ofrece distintos tonos. Conviene elegir el color probándolo en la zona de la mandíbula y aplicar poca cantidad, difuminando con los dedos y sin presionar.Una BB Cream no sustituye automáticamente al fotoprotector. Para considerar un producto como protección solar debe declarar un SPF adecuado y utilizarse en la cantidad necesaria.
El MÊME Corrector con Color puede utilizarse de forma localizada para ojeras o pequeñas zonas que queramos neutralizar. Es preferible aplicar poca cantidad y añadir más solo si hace falta.
La pérdida o disminución del pelo de las cejas puede cambiar mucho la expresión del rostro. No hace falta intentar reproducir una ceja perfecta.
MÊME Lápiz de Cejas con 4 Puntas Finas + 3 Plantillas está diseñado para cejas inexistentes, finas o poco pobladas. Sus cuatro puntas permiten dibujar pequeños trazos efecto pelo a pelo y modular la intensidad. Las plantillas ayudan a localizar el inicio, el arco y el final de la ceja antes de rellenarla poco a poco.
El MÊME Sérum Revitalizante Pestañas & Cejas no se plantea como un cuidado general durante todo el tratamiento. Según el Vademécum MÊME 2026, está indicado para pestañas y cejas debilitadas o en fase de crecimiento y se recomienda iniciarlo uno o dos meses después de finalizar los tratamientos que causan alopecia, salvo que el equipo sanitario indique otra pauta.

Cuando los ojos o los párpados están sensibles, la higiene del maquillaje es especialmente importante. No compartas productos y suspende cualquier cosmético que provoque escozor o irritación.
Si deseas definir la mirada, MÊME Lápiz de Ojos tono Marrón Oscuro puede aplicarse suavemente sobre el párpado y difuminarse con el pincel integrado. En ojos muy sensibles, el Vademécum recomienda no aplicarlo sobre las mucosas.
La MÊME Máscara de Pestañas tono Marrón Oscuro está formulada para ojos sensibles y pestañas debilitadas o en crecimiento.
Su cepillo flexible se adapta incluso a pestañas cortas y permite modular el resultado.
Para retirarla, el Vademécum aconseja priorizar un desmaquillado suave con los dedos.
Evita pestañas postizas y adhesivos si la piel está reactiva.
Un producto como MÊME Colorete Efecto Buena Cara Stick permite añadir color de forma localizada.
La idea no es cubrir todo el rostro, sino utilizar pequeños toques allí donde apetezca recuperar luminosidad.

Como último paso, MÊME Polvos Iluminadores Efecto Buena Cara pueden aplicarse ligeramente después de la BB Cream y el corrector. El Vademécum los describe como un tono universal ligeramente nacarado que ilumina sin resecar y recomienda extenderlos con una brocha grande por frente, pómulos y mentón.
Si los labios están secos, muy secos, agrietados o irritados, prioriza el confort. MÊME Bálsamo Labial Concentrado puede aplicarse tantas veces como sea necesario en capa fina durante el día o en una capa más generosa por la noche.
El Vademécum indica que no debe aplicarse antes de las sesiones de radioterapia.
Prueba el maquillaje en casa, un día sin prisa. Empieza con dos o tres productos: por ejemplo, una BB Cream, un lápiz de cejas y un toque de colorete. Si te sientes cómoda, es suficiente. La mejor rutina es la que te ayuda a reconocerte sin convertirse en una exigencia más.
No utilices maquillaje para intentar ocultar una reacción que necesita valoración sanitaria. Si aparece una erupción nueva, inflamación importante, heridas, ampollas, secreción, dolor o una zona muy irritada, deja el maquillaje en segundo plano y consulta.
Durante la radioterapia, no apliques maquillaje sobre el campo irradiado sin autorización del centro. Las recomendaciones de tu equipo sanitario siempre tienen prioridad.
Una pauta práctica es: por la mañana, limpieza suave si hace falta, hidratación y fotoprotección SPF 50+; por la noche, desmaquillado o limpieza delicada e hidratación. Si la piel está reactiva, evita añadir activos potentes sin consejo profesional.
En muchos casos sí, si la piel está íntegra y el equipo sanitario no ha indicado lo contrario. Elige pocos productos, evita la fricción y retira el maquillaje con suavidad.
Prioriza fórmulas bien toleradas y fáciles de aplicar, evitando perfumes intensos y productos que produzcan escozor. Más que acumular maquillaje, suele funcionar mejor utilizar una base ligera y productos localizados para cejas, ojos o mejillas.
Cuidar el rostro durante un tratamiento oncológico no significa perseguir una piel perfecta. Significa conservar confort, proteger una piel que puede estar más vulnerable y adaptar la rutina a cada momento.
Y con el maquillaje ocurre lo mismo. Puede ayudar a recuperar expresión, luminosidad o simplemente un gesto cotidiano, pero nunca debe convertirse en una obligación. En Farmacia Soler recomendamos escuchar a la piel, simplificar los pasos y elegir solo aquello que realmente aporte bienestar.
Nota: la información de este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye las recomendaciones del oncólogo, dermatólogo, enfermería oncológica u otros profesionales sanitarios responsables del tratamiento.
0 Comentarios
Añadir un nuevo comentario
¿Para qué dejar un comentario?
Anímate a utilizar este método si:
Gracias por colaborar!!! ;-)